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"Los archivos de las atrocidades" o "El pasado que vuelve" (Guatemala)

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Miércoles, 21 de Noviembre de 2007
Por José Miguel Cruz

La edición de diciembre de la prestigiosa revista Harper's, publica un extenso artículo titulado: "Los archivos de las atrocidades", el cual relata el descubrimiento y sobre todo la tarea de procesamiento de la información contenida en los archivos de la extinta Policía Nacional guatemalteca. Los archivos, que fueron "descubiertos" accidentalmente por funcionarios de la Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala en los mismos sótanos de los edificios de la policía, representan un valioso recurso de documentación de todas las atrocidades cometidas por los gobiernos guatemaltecos, antes de la firma de los Acuerdos de Paz en 1996, especialmente las del período entre 1975 y 1985, cuando los abusos en contra de los considerados enemigos llegaron a niveles espantosos.

Los diversos gobiernos guatemaltecos luego de la firma de los Acuerdos de Paz habían negado repetidamente la existencia de esos archivos, diciendo que los funcionarios guatemaltecos no documentaban sus acciones en esa época. Los archivos encontrados, por el contrario, relatan una historia muy distinta: la existencia de una burocracia estatal eficiente a la hora de controlar y perseguir a sus propios ciudadanos. Los millones de páginas de documentos policiales muestran que los archivos no estaban organizados para apoyar el combate de la criminalidad en Guatemala, estaban organizados para la "caza de los subversivos". Esos archivos contienen evidencias del destino final de muchos de los guatemaltecos desaparecidos durante las dictaduras militares guatemaltecas.

Ese reportaje me ha hecho pensar sobre los archivos salvadoreños, los cuales permanecen ocultos --o ya fueron destruidos-- luego de la firma de la paz, y me ha hecho recordar varios eventos que en su momento evidenciaron que mi nombre y muchos de mis amigos y compañeros también estaban en esos archivos, a pesar de que nunca empuñé un arma de fuego o desafié con violencia al Estado autoritario salvadoreño.

Pero sobre todo me ha hecho pensar que, a pesar de todos los obstáculos, argucias y manipulaciones, la verdad siempre termina saliendo a la luz. En este mes que se conmemora el décimo octavo aniversario del asesinato de Ignacio Ellacuría y sus compañeros jesuitas, es importante caer en cuenta que muchos de los problemas que seguimos enfrentando como sociedad, vienen de la incapacidad que hemos tenido para enfrentar nuestro propio pasado desde las víctimas. Y con víctimas me refiero a todos aquellos que independientemente de su posición en la sociedad de hace veinte años sufrimos con la represión, la revolución y la guerra.

Es cierto, tuvimos una Comisión de la Verdad y ahora tenemos un Monumento a la Memoria y la Verdad construido en medio del Parque Cuscatlán, pero en realidad seguimos divididos sobre el puesto que deben ocupar las víctimas de nuestra historia sangrienta. Para poder construir el país que queremos en el futuro aún nos falta mucha verdad sobre nuestro pasado. Luego de casi dos décadas, a este país todavía le falta mucho perdón y mucha reconciliación, pero estos permanecerán inalcanzables mientras no reconozcamos la verdad. Esa verdad que después de todo aparece en el lugar menos esperado. 

 

- Fuente original de la noticia:
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=1850713#

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