"Conversando con David Weinberger"

Comparto con vosotros una muy recomendable entrevista y vídeo de Doris Obemair de infonomia a David Weinberger, filósofo y miembro del Berkman Center for Internet and Society de la Facultad de Derecho de Hardvard y coautor del famoso e influyente "The Cluetrain Manifesto: The end of business as usual (C. Locke, R. Levine, D. Searls, D.Weinberger, 1999)", ha publicado "Everything is miscellaneous: The power of the new digital disorder". Libro que trata sobre el fracaso del orden de clasificación establecido explicando cómo los métodos de categorización diseñados para los objetos físicos fallan cuando podemos colocar las cosas en múltiples categorías a la vez, así como buscarlas de maneras distintas.
¿Qué le impulsó a escribir un libro sobre el desorden digital?
En primer lugar, mi interés por la importancia del desorden, es decir, por el hecho de que el mundo no es tan preciso y noble como nos gustaría que fuese. Y, en segundo lugar, mi antigua fascinación por los metadatos, por la información sobre la información. Con el tiempo, me he dado cuenta de que la solución al problema de la sobrecarga de información del que nos habían advertido a principios de los noventa es, curiosamente, generar más información con más metadatos.
El término desorden digital asusta un poco; ¿por qué debería el mundo corporativo físico adoptar los conceptos del desorden digital?
Si se estructura y ordena la información de manera que quede perfectamente clara y en su sitio, se acaba perdiendo una gran cantidad de datos. Eso perjudica a la propia empresa en todos los sentidos, incluyendo su habilidad para innovar, ya que la innovación por lo general se produce en el desorden de la interacción de las ideas. El organigrama de una empresa es un ejemplo muy claro: cada persona se encuentra en sólo una casilla. Sólo existe un tipo de relación, cada línea significa exactamente lo mismo: «rinde cuentas a, depende de». Eso resulta útil, pero es demasiado cuadriculado, y si la empresa no va más allá, perderá la información referida a otros tipos de relaciones tácitas. El desorden contiene una información que las empresas necesitan; estrechar las miras quizá aporta eficiencia, pero no es un paso muy inteligente.
¿Así que las empresas deberían dejar de preclasificar la información?
Tomemos como ejemplo una tienda on line: antes de abrir, harán bien en clasificar absolutamente todos y cada uno de sus productos. No se trata de que la preclasificación no sirva para nada, sino que lo erróneo es pensar que sólo existe un modo de clasificar. Es preferible abrir las puertas a múltiples maneras de categorizar los productos, y dejar que sea el usuario quien los clasifique. Esto le permitirá encontrar lo que busca, porque cada uno piensa en un producto concreto a su manera. Asimismo, tanto el usuario como el empresario crearán unas conexiones que de otro modo no habrían salido a la luz.
¿Así pues, la energía del desorden cambiará el modo en que se dirigen las empresas hoy en día?
Ya hace tiempo que venimos observando el efecto que Internet ha producido en el sector empresarial. Ha democratizado las relaciones, tanto on line como off line, y ha permitido que surjan nuevos expertos, que quizá estaban en la lista de correo aunque no perteneciesen a ese departamento concreto. Internet se pone al servicio del conocimiento, lo hace llegar al público, lo hace accesible y lo pone a prueba. Creo que ha llegado a influenciar incluso la manera de hablar de los consejeros delegados. Hoy en día, todos sabemos demasiado, así que cualquier consejero delegado debe relacionarse con sus empleados y clientes de un modo mucho más humano, lo que acaba restando arrogancia a la empresa.
¿Y qué influencia tendrá en la ciencia?
En el pasado, la ciencia estaba convencida de que su función era encontrar un orden único en el Universo. Pero hace tiempo que los científicos han advertido que hay muchos órdenes diferentes, según los intereses de cada uno. Si miramos el sistema solar, por ejemplo, a los meteorólogos les interesan los cuerpos del sistema que tienen una atmósfera propia; pero aquellos que trabajen en el sector de la minería y busquen metales, observarán aquellos cuerpos que contengan cobre, y para los que se cuestionan la vida en otros planetas, lo importante será el agua. Los diferentes atributos adquieren mayor o menor importancia según cuáles sean nuestros proyectos. Por lo tanto, cuanto más se mezcle la información, más fácil será encontrar la relación que nos importa, incluso si hasta entonces no sabíamos que nos llegaría a importar.
¿Ganaremos en inteligencia colectiva gracias al contenido de la web creado y organizado por el usuario?
La ciencia funciona publicando sus avances en revistas impresas, por lo que sólo se muestra una ínfima parte de la información. Ahora que se ha vuelto tan fácil publicar y distribuir el conocimiento, también podemos empezar a publicar nuestro trabajo en curso añadiéndole una nota: «Inacabado». Si un científico publica sus primeros resultados junto con más datos, otra persona podría identificar en ellos un indicio muy prometedor de una cura contra el cáncer, por ejemplo. En conclusión, resulta muy provechoso poder disponer de la información con sus metadatos correspondientes, con la información sobre la información, que diga algo así como «Ojo, esto es sólo un primer estudio, no os lo toméis muy en serio». ¡Nos da mucho más material sobre el que trabajar!
¿Así cree que las conexiones aleatorias generadas por el usuario conducirán a más conocimiento?
En ocasiones. Pero la cuestión es que el proceso de crear nuevo conocimiento es inclusivo: contiene malas ideas, mala investigación, buenas ideas, buena investigación... Y es importante que dispongamos de técnicas para separar el grano de la paja. En el caso de arxiv.org (sitio de prepublicación científica), en el mismo sitio queda claro que la información no ha sido revisada. Y la página será útil siempre que uno sea consciente de ello cuando la visite; si no lo sabes, puedes cometer errores muy graves. Queremos tener tanta información como sea posible, queremos clasificarla de tantas maneras como sea posible a fin de poder encontrarla e interconectarla, y queremos ser capaces de determinar su calidad; lo que no queremos es que absolutamente todo sea aleatorio.
- Fuente original de la noticia:
http://www.infonomia.com/if/articulo.php?id=242&if=59
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